Chromebook en el cole

24 de abril. “Es atractivo y enriquecedor incorporar fácilmente el poder de la tecnología en nuestras aulas”. Hace ya dos años que comenzamos en el colegio Santa María de Toledo a trabajar en el aula utilizando Chromebook. Se hizo de una forma gradual, de tal manera que se seleccionaron dos cursos para comenzar este proyecto, uno en primaria y otro en secundaria. Los cursos elegidos fueron entonces 4º de Primaria y 1º de ESO. La idea era empezar en estos grados e ir subiendo con ellos hasta implantarlo totalmente en esas etapas.
Se tuvo que hacer un trabajo previo de asesoramiento con padres, profesores y alumnos. Y siempre los comienzos son difíciles. No sólo consistía en cambiar el libro de texto tradicional por un ordenador portátil. Los cambios han ido mucho más allá.
Los beneficios que hemos visto han sido muchos. El primero y más evidente es el menor peso que los alumnos deben traer en sus mochilas. El Chromebook es muy ligero y manejable, resistente a los posibles golpes de los más pequeños. Por otra parte, los propios niños se encargan de que venga cargado de casa a punto para trabajar con la autonomía necesaria en clase, es su responsabilidad y, hemos de decir, son muy constantes en este punto.
Se ha conseguido que los estudiantes consideren su Chromebook como su herramienta de trabajo y de investigación. En la escuela no podemos vivir de espaldas a la sociedad, y es más que evidente que los alumnos que hoy acuden a nuestras clases son nativos digitales y que las estrategias y metodologías que funcionaban hace unas décadas se han quedado obsoletas en algunos casos resultando para nuestros actuales alumnos mucho menos atractivas.
En su pantalla no sólo tienen todos los libros que necesitan para la clase sino también la posibilidad de realizar las actividades de una manera rápida, directa y de probar e intentar una y otra vez hasta conseguir una respuesta correcta. Se potencia tanto el trabajo personalizado como el trabajo colaborativo, la autocorrección, el autoanálisis y la reflexión en el proceso de aprendizaje porque todo es más visual, lo abstracto se vuelve un poco más manipulativo.
A nivel individual, se ha conseguido que alumnos de cuarto y quinto de primaria sean capaces de plasmar lo aprendido, por ejemplo, en mapas conceptuales a los que asocian imágenes, vídeos, enlaces de Youtube sobre el tema, de compartirlos con los otros compañeros y el propio profesor, de organizar la información como no lo habían hecho a estas edades con los métodos tradicionales. Y, sobre todo, se ha incrementado la capacidad de investigar. El hecho de que ellos de una manera inmediata puedan recabar información sobre un tema, una duda, una curiosidad, hace que el proceso de aprendizaje sea más ágil y fluya. Por no hablar de la conexión entre distintos campos culturales.
Las oportunidades para el trabajo colaborativo son buenísimas con esta herramienta. En primaria lo hemos utilizado así sobre todo en Ciencias Naturales y Sociales. Los propios alumnos se organizan entre sí, planificando el trabajo, delimitando de qué se ocupa cada uno, investigando, eligiendo qué información es válida para lo que queremos y cuál no, resolviendo problemas, poniendo en común, exponiendo a los demás sus conclusiones. Además, han descubierto que no hace falta estar al lado de alguien para trabajar en equipo con esa persona, que también cada uno desde su casa puede seguir avanzando en el proyecto del grupo, con lo que las posibilidades de aprendizaje son incalculables.
En Secundaria los beneficios también son evidentes. Se le otorga al alumno mayor grado de autonomía, convirtiéndose en el verdadero protagonista de su aprendizaje. Las herramientas del Chromebook permiten optimizar el tiempo, aumentar la colaboración y fomentar la comunicación, logrando así un aprendizaje más productivo y significativo.
A los docentes nos permite una mejor gestión del aula, ahorrando tiempo y manteniendo el trabajo organizado. Es de gran ayuda crear clases, repartir deberes y enviar comentarios desde un solo soporte. Por otro lado, es una estrategia muy útil para incentivar la curiosidad y motivar a los alumnos. Son múltiples las herramientas existentes hoy día que nos permiten introducir la gamificación en el aula. De manera rápida y sencilla se crean flashcards, diagramas, scatter, speller o escape rooms. Además, es útil generar cuestionarios autocorregibles que comprueban en tiempo real el grado de asimilación de los contenidos en los alumnos sin acudir a un examen tradicional.
Sin duda es muy atractivo y enriquecedor incorporar fácilmente el poder de la tecnología en nuestras aulas.
 

AUTORAS:
Raquel Figueroa Rubio y Laura Mª Iglesias Real. Colegio Santa María de Toledo.