Los tres pilares de la innovación en Chamberí: aprendizaje cooperativo, aprendizaje-servicio y neuroeducación

9 de enero. Cuando una persona piensa en la palabra “Innovación”, lo puede hacer desde dos perspectivas: una perspectiva radical o una perspectiva “por infusión” (término acuñado por la maravillosa Mar Romera). Desde hace ya varios años, en el colegio Chamberí nos sentimos embarcados en una vorágine de cambio que no sabíamos muy bien cómo afrontar. De esa necesidad de dar respuesta a los trepidantes cambios sociales de nuestro entorno, nació un equipo, el Equipo de Innovación.


Ya llevamos caminando tres años en una reflexión conjunta sobre la dirección a tomar y sí podemos afirmar que hemos optado por una perspectiva “por infusión”. Nuestra comunidad educativa cree en una acción docente de calidad, en la que el alumno sea el centro de la misma y que responda a la diversidad individual de su propio aprendizaje. Pero en ese proceso de reflexión, hemos deslumbrado tres ámbitos de acción que, como comunidad educativa, adscrita a un proyecto global de Innovación en los extramuros, liderado por la Provincia Ibérica marista, queremos destacar. Dichos ámbitos son: la neuroeducación, el aprendizaje-servicio y el aprendizaje cooperativo. Nuestra acción docente en el día a día debe contemplar el cómo cuido mi cerebro (neuroeducación) para poder fomentar un aprendizaje de más calidad, en el que la zona de desarrollo próximo de cada persona se complemente con un aprendizaje entre iguales (aprendizaje cooperativo) que repercuta en una mayor presencia en nuestro entorno más cercano (aprendizaje-servicio), creándose una simbiosis entre lo personal y lo general; entre lo individual y lo universal. Este es el verdadero sentido de la educación: “formar personas hoy para poder cambiar el mundo en un futuro”.


Este ambicioso reto que tenemos como comunidad educativa por delante nos asusta pero, a la vez, nos motiva para seguir adelante día a día. Hemos optado por un trabajo en dos grandes fases: una fase de formación en cascada y una fase de acción. Siempre pasando por un exhaustivo acompañamiento por parte de los miembros del Equipo de Innovación. La idea de la formación en cascada repercute en una implicación por parte del claustro, que a su vez repercute en el ritmo de implantación del mismo. Dicha formación en cascada, liderada por personas previamente formadas del claustro, permitirá convertir en embajadores a otros miembros de la comunidad educativa. A su vez, dicha formación estará impregnada de experiencias de éxito en esos tres grandes campos que rellenarán esa “mochila emocional” para los educadores del centro.
Porque en todo este proceso de la implantación en Chamberí, tan importante es cuidar las emociones de los alumnos (reflexionando sobre su propio proceso de aprendizaje, en palabras del gran Francisco Mora: “sin emoción, no hay aprendizaje”) como cuidar a los profesores educadores (vehículos propulsores de todos esos cambios en su haber docente). Y estos colectivos son el centro de nuestra reflexión: todos los miembros de la comunidad educativa; ya que son los agentes del cambio y sin ellos es prácticamente imposible creer que es posible una “educación cuya clave esté en la atención/gestión a la diversidad y en la mejora de la experiencia individual de aprendizaje” para crear buenos cristianos y honrados ciudadanos, como afirma nuestro fundador San Marcelino Champagnat. Personas que quieran y deban cambiar el mundo, teniendo una conciencia crítica fundamentada tanto en los conocimientos como en sus propias competencias.


No queríamos terminar sin retaros a que os unáis en la ilusión que tenemos por abrir nuevos y emocionantes espacios de aprendizaje para todos nuestros alumnos y estamos convencidos de que, juntos, podemos lograr todo aquello que nos propongamos como colegio. Si quieres seguir nuestros logros, síguenos en las redes sociales (Facebook y Twitter).

Autores: Equipo de innovación del colegio Chamberí.