Poemas al amor de Dios

14 de junio. El H. Luis Martínez Chasco nos envía dos hermosos poemas que transcribimos a continuación:

 

 

 

 

 

 

 

Amor que a la noche vienes,
cuando el alma en sí se adentra
y busca que Tú penetres,
y ella deje de estar fuera.
Amor que sólo incendio eres
y también horno y hoguera:
¡cómo el corazón se duele,
y lejos de Ti se hiela!
Amor callado, escondido,
siempre en vigilante espera;
de lejos siente el latido
el corazón que te anhela.
Amor dolorido, ardiente,
sufriendo nuestras ausencias;
¿aún quedaré al relente
las noches en que Tú esperas?
Amor tan apasionado
que el corazón tiene abierto
para poder adentrarnos
y contemplar su misterio.
Amor sin correspondencia
por tanto olvido humano,
sin contar la indiferencia
que ante él pasa de largo.
Amor tan sin condiciones,
sin límites ni fronteras,
que abraza los corazones,
colgado en cruz, sin condena.
Amor, manantial y fuente
de todo perdón y gracia:
sangre y agua que convierten
en pureza toda mancha.
Amor que a la noche llegas
y te quedas de madrugada;
permaneces siempre en vela,
impulsando nuestra marcha.
Amor siempre a la intemperie,
desvalido y a la espera,
¡el corazón frío enciende
y abrasa nuestras tibiezas!

 

 

Quedarme ante Ti, Señor, boquiabierto,
contemplar tu misterio que me envuelve;
no decir nada, tan sólo en silencio,
y dejar que tu mirada penetre.
Cantar tu gloria, adelantar tu Reino;
buscarte en la espesura casi agreste
de los días sin sol, nubes sin cielo,
y esperar al alba tu luz celeste.
Caminar al rumor de tus huellas,
que en la arena lentamente se pierden,
y acelerar el paso por tu sendas
que de Dios a los hombres van y vienen.
Encender en tu luz mi pobre vela,
espabilar su mecha con tu aceite;
atizar el fogón que -dentro- enferma
y alumbrar sombras que en torno se ciernen.
Salir presuroso a los caminos
donde Tú, disfrazado, estás presente,
y escuchar tus lacerantes gritos
que piden palabras y pan caliente.
Regresar a tu hogar, anochecido
-cansado el cuerpo, el corazón rusiente-;
junto a tu lumbre atemperar el frío,
que en la calle sólo hay intemperie.

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