Proyecto educativo institucional

Vivimos en un mundo en constante cambio que nos exige a todos un proceso continuo de adaptación. Y si alguien necesita estar permanentemente en estado de alerta para incorporar el cambio desde las nuevas realidades sociales, culturales, educativas, económicas... que van surgiendo, es la escuela. Aprovechemos el cambio social como oportunidad de renovación, para dar mejor respuesta a los retos que se nos plantean hoy.

El Proyecto educativo institucional es una carpeta integradora de documentos vivos de diversa naturaleza, origen, ámbito y vigencia por estar sujetos al cambio. Incorpora capítulos tan diferentes como el Carácter propio institucional o las concreciones curriculares y al mismo tiempo, comparte la estructura del Proyecto educativo de centro. Se trata, pues, de coordinar la globalidad compartida que supone un Proyecto educativo institucional con lo específico propio de cada centro.

 

CARÁCTER PROPIO E IDENTIDAD CORPORATIVA

El Carácter propio de los centros maristas es el acento particular que permite dar un aporte de novedad a la cultura de nuestro tiempo. Nuestra mirada de educadores descubre en los jóvenes el rostro de Jesús. El encuentro con esos rostros desafía nuestra acción educativa, despierta la creatividad, cuestiona lo cotidiano y provoca el diálogo permanente con nuestra sociedad. 

MISIÓN

  1. El objetivo preferente de nuestra misión es la evangelización. Somos herederos de un proyecto educativo iniciado por san Marcelino Champagnat, cuyo fin es “Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar”.
  2. Según el espíritu de san Marcelino Champagnat, hacemos de los niños y jóvenes más necesitados los destinatarios preferidos de nuestra misión.
  3. Nuestras obras educativas, participando de la misión evangelizadora de la Iglesia, tienen como fin promover la educación integral de los niños y los jóvenes, armonizando fe-cultura-vida y atendiendo al desarrollo de la persona en todas sus dimensiones.
  4. A través de la educación buscamos la transformación de la sociedad fomentando en los niños y los jóvenes el sentido crítico, la responsabilidad, el respeto, la libertad, la participación y la implicación en la consecución de una sociedad más justa y solidaria.

VISIÓN

  1. Conseguir que nuestras obras educativas sean en el entorno una referencia por su dimensión evangelizadora y su capacidad de acompañar a los niños y jóvenes en el proceso de crecimiento en la fe.
  2. Conseguir que nuestras obras educativas dispongan de un proyecto educativo que asegure la educación integral de los niños y jóvenes a los que atienden y los prepare para ser agentes de transformación de la sociedad.
  3. Conseguir que en todas nuestras obras educativas se atienda de manera preferencial a los niños y jóvenes con mayores necesidades y avanzar en el desarrollo de proyectos educativos destinados a niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad.
  4. Conseguir que nuestras obras se distingan en su entorno por la calidad de su gestión y por el desarrollo de proyectos de innovación que respondan a la realidad cambiante de la sociedad.
  5. Asegurar en nuestras obras la identidad marista, formando y acompañando a los diferentes agentes en el conocimiento y asimilación del Carisma y promoviendo nueva vida marista.
  6. Avanzar en un sistema de gestión de las obras desde los criterios de unidad provincial y la misión conjunta.

VALORES

  1. Creemos en el Evangelio como fuente de inspiración de nuestro estilo educativo y núcleo integrador de los valores que queremos transmitir. Creemos también en su fuerza transformadora.
  2. Reconocemos la existencia de un estilo educativo propio y unos rasgos bien definidos de la pedagogía marista que queremos que pervivan en nuestras obras: la presencia cercana del educador, la sencillez, el amor al trabajo, el espíritu de familia y el amor a María, la buena Madre.
  3. Creemos en la comunidad educativa como ámbito en el que se desarrollan la participación de todos, el trabajo en equipo, la corresponsabilidad de las familias en la tarea educativa, la atención a los más necesitados, el compromiso por la transformación de la sociedad y la celebración y expresión de la fe.
  4. Nos identificamos con valores emergentes en nuestra sociedad y que están presentes en nuestro Proyecto educativo institucional como la comunicación, la solidaridad, la interculturalidad, la ecología y la sed de espiritualidad.
  5. Creemos en un modelo de gestión que favorece la participación, la corresponsabilidad, el desarrollo de las personas y la capacidad de innovación.

COMPETENCIAS ESPECÍFICAS

  1. Una larga experiencia institucional en el ámbito educativo que nos proporciona reconocimiento social y confianza de las familias en nuestra manera de educar y que da solidez a nuestro proyecto.
  2. El espíritu de familia, la capacidad de acogida y el trato sencillo y cordial en nuestras relaciones en el seno de las comunidades educativas.
  3. Un sistema de gestión por procesos que se va consolidando progresivamente. Capacidad organizativa y trabajo en equipo a la hora de desarrollarlo.
  4. Una larga trayectoria en el desarrollo de planes de formación destinados a los agentes educativos que incluyen procesos de selección y acompañamiento inicial y estructuras ya consolidadas de formación permanente.
  5. La implicación de numerosos seglares en tareas de animación y gestión de las obras educativas que aseguran la vitalidad y continuidad de la identidad marista de las mismas.
  6. Una larga trayectoria en el despliegue de planes educativo-pastorales que aseguran el desarrollo de procesos de crecimiento humano y espiritual de los niños y jóvenes.
  7. Saneamiento económico y principio de solidaridad entre todas las obras educativas.
  8. Un sistema consolidado de coordinación y gestión de las obras desde los equipos de animación provincial.

CULTURA ORGANIZATIVA

  1. Existe una estructura provincial para la gestión y animación de las obras responsable de asegurar el alineamiento de todas las obras con los objetivos y prioridades provinciales, promover iniciativas de innovación pedagógica, favorecer la comunicación de los centros entre sí y el enriquecimiento mutuo mediante el conocimiento compartido.
  2. Tenemos comunidades educativas cuyos esfuerzos e ilusiones convergen en el objetivo prioritario de un centro educativo: la educación integral del alumno. La participación constante, corresponsable y generosa de todos está en el centro de esta cultura organizativa.
  3. Contamos con unos principios comunes, aceptados por todos, para la gestión y animación de las obras: el respeto a los criterios de unidad provincial, el trabajo en equipo, la corresponsabilidad en la gestión y animación y el principio de solidaridad entre los distintos centros para compartir recursos.

ESTILO EDUCATIVO Y RASGOS DE LA PEDAGOGÍA MARISTA

"Nuestro estilo educativo se fundamenta en una visión verdaderamente integral de la educación, que busca conscientemente comunicar valores. A la vez que compartimos esta misma visión con muchos educadores, especialmente en los ámbitos de Iglesia, nosotros utilizamos una metodología pedagógica peculiar que Marcelino y los primeros Maristas iniciaron y que era innovadora en muchos aspectos". Ver vídeo

PRESENCIA
La presencia del educador entre los niños y jóvenes hace que el ambiente sea más seguro para ellos y favorable para su educación. Esta presencia promueve en ellos actitudes de respeto, de trabajo y de confianza, creándose un clima en el que se puedan desarrollar plenamente.

SENCILLEZ
La sencillez marista se manifiesta en una cierta facilidad en el trato, en las relaciones auténticas y cercanas, en una actitud animada de buena voluntad, en una simpatía natural y en el respeto hacia el otro. La sencillez de Champagnat orienta la educación hacia lo esencial y lo vital, en un ambiente de familia.

ESPÍRITU DE FAMILIA
El espíritu de familia es otro de los rasgos característicos de la comunidad educativa marista desde sus orígenes. El amor a los niños y jóvenes es la primera condición para poder educarlos.

AMOR AL TRABAJO
De la misma forma, los educadores maristas de hoy atendemos nuestra misión educativa realizando nuestro trabajo con profesionalidad y entrega, y hacemos nuestras las actitudes de los hermanos y educadores que nos han precedido. Educamos a nuestros alumnos en el valor del esfuerzo y la capacidad de superación personal, así como en el valor del trabajo bien hecho.

AL ESTILO DE MARÍA
María es modelo para el educador marista, como lo fue para Marcelino. Como educadora de Jesús de Nazaret, inspira nuestro estilo educativo y nuestra manera de estar entre los niños y jóvenes.

PORTADORES DEL CARISMA DE MARCELINO
Con un espíritu de fidelidad creativa, seguimos a Marcelino en cada una de nuestras tareas viviendo entre los jóvenes, especialmente los más desatendidos, como sembradores de la Buena Noticia y con nuestro estilo peculiar como Maristas.